Depositar nuestra papeleta en la urna para elegir a un partido político o a un candidato determinado no es un acto ni tan libre ni tan voluntario como pensamos. Nuestras decisiones, más allá de los ideales, están condicionadas por la influencia o manipulación de las campañas políticas así como por las emociones que sintamos y que tan bien saben orquestar los asesores y los equipos de comunicación.

Y es que, como explica Pedro Bermejo, «la mejor manera de manipular a alguien es dejarle pensar que es él quien toma la decisión». ¿Porqué a Pablo Iglesias se le aclama o se le rechaza de modo visceral, o por qué Albert Rivera genera opiniones menos extremas?. Debes tomar conciencia de que, además del tiempo o de la cantidad de información, los ingresos económicos y la capacidad cognitiva influyen en la elección del candidato al que acabes votando.

Asimismo debes empezar a tomar conciencia de que, cuando un candidato solicita tu voto con un lema como «ahora o nunca» o «tic, tac, tic, tac», está provocando en ti una activación en el sistema límbico, sobre todo en la amígdala cerebral, con lo que desencadena una respuesta visceral. O, lo que es lo mismo, una emoción que bloquea tu capacidad de tomar decisiones de forma razonada y libre.

Por todo ello, si quieres evitar que te sigan manipulando, haz uso de la neurociencia para tomar tus propias decisiones. Es el momento para que emprendedores, directivos y todo aquel que quiera gobernar su vida con pasión invente y se reinvente. El futuro llega cargado de nuevos retos, pero también de oportunidades que no puedes dejar escapar.

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